En la provincia de Salta, el hockey adaptado se ha convertido en una experiencia que demuestra cómo el deporte puede transformarse en una herramienta de inclusión social. Este proyecto nació a partir de la iniciativa de la profesora de Educación Física Luz María Gómez que, durante su formación, advirtió la ausencia de esta disciplina dentro de las propuestas deportivas adaptadas existentes en la provincia.
“En 2018 conocimos distintos deportes adaptados, pero me llamó la atención que el hockey no estuviera presente. Mi profesor me desafió a impulsar un proyecto en el futuro y esa idea quedó dando vueltas durante varios años”, recuerda. Durante la pandemia, en 2020, comenzó a diseñar la propuesta en el club Popeye Beisbol Club y la presentó ante la Secretaría de Deportes de Salta, donde recibió apoyo para su implementación.

El objetivo principal es generar espacios donde todas las personas puedan disfrutar del hockey más allá de sus capacidades. “Buscamos enseñar las habilidades básicas del deporte, fomentar la actividad física y promover hábitos saludables. Pero también trabajamos la inclusión, la autoestima, la autonomía y la construcción de vínculos”, explica. Hoy en día sus alumnos son alrededor de ocho y la mayoría de estos niños tienen Síndrome de Down y retrasos madurativos.
Según Luz María, los cambios en los participantes son notorios. “Se observan mejoras en la coordinación, la motricidad y la comprensión del juego. Además, ganan confianza, participan más activamente y desarrollan mayor independencia”.
Respecto de la importancia social del proyecto, sostiene que el hockey adaptado contribuye a derribar prejuicios: “Permite visibilizar las capacidades y potencialidades de cada persona. Cuando existen oportunidades adecuadas, todos pueden aprender, disfrutar y formar parte de un equipo”.
